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Fecha: Miercoles 1 de de 2016

El Olivar como un Sumidero de CO2 y un Activo en la Lucha Contra el Cambio Climático

Promover el olivar como un sumidero de CO2 y nuestro cultivo por excelencia como un buen modo de luchar contra el cambio climático fue el objetivo de la jornada "Olivar y cambio climático”, que se celebró el pasado 12 de mayo en Madrid organizada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Cristóbal Gallego, presidente de Jaencoop y de la Cooperativa Nuestra Señora del Pilar de Villacarrillo, fue uno de los participantes con su ponencia ‘Herramientas para la mitigación del cambio climático'.

Según explicó el Ministerio, la olivicultura y su capacidad como sumidero de carbono pueden liderar una economía baja en carbono y capaz de responder a las exigencias de la sociedad civil en productos de alta calidad y respetuosos con el medio ambiente. De ahí que la jornada tuviera como objetivo conocer de primera mano las implicaciones del cambio climático en el olivar y la respuesta que se está dando desde España en materia de mitigación y adaptación del sector ante los futuros escenarios de cambio climático, así como la capacidad del cultivo para la absorción de los gases de efecto invernadero.

En su ponencia, Gallego habló de las herramientas para la mitigación del cambio climático y el papel del olivar y de las almazaras en esta línea. Así, explicó cómo tanto las buenas prácticas agrícolas como una gestión eficaz de las cooperativas pueden trabajar en este sentido. En cuanto a la labor del agricultor, hizo referencia a buenas prácticas, como el manejo de la cubierta vegetal en el suelo, la mínima alteración mecánica del suelo, la optimización de los agroquímicos, el uso de tecnología avanzada, la implantación de estrategias de riego óptimo y deficitario, de márgenes multifuncionales y estructura de retención o las medidas de fomento de la biodiversidad. Con ejemplos de diferentes olivares y técnicas, explicó cómo aumentar la cubierta orgánica del suelo en el olivar, el uso de restos de poda o de compostaje o las diferentes combinaciones posibles y temas como la reducción del consumo energético o de la aireación (oxidación) de la materia orgánica en el laboreo reducido.

En cuanto a las almazaras, un modo de mitigar el cambio climático es el uso del hueso de aceituna en lugar de combustibles fósiles en todos los procesos térmicos o el compostaje aeróbico como resto de limpieza (hoja) y subproductos (alperujo). Insistió en que en la gestión de la almazara, cada gesto es fundamental para reducir el consumo energético. Así, la automatización de los sistemas con la más avanzada tecnología consiguen hitos tan importantes como la reducción del consumo de energía eléctrica o del gasto de agua y combustible, además de controlar las fugas, mejorar la calidad final del producto, el rendimiento industrial de la almazara o disminuir las averías y mejorar la seguridad de los trabajadores.

Dentro de este proceso de automatización, Gallego hizo referencia a los motores, las cintas y sistemas de bombeo o la importancia de adecuar la potencia de la instalación. Habló, además, de los decánter, la centrífuga vertical con el mínimo consumo de agua, como modos de contribuir a la mayor eficiencia energética.

También en el diseño de la almazara y de su entorno se puede, según Gallego, contribuir al cuidado del medio ambiente, con gestos como la correcta ordenación del patio, la plantación de árboles y vegetación diversa en las instalaciones exteriores de la fábrica o la utilización de las aguas pluviales de las cubiertas.

 

 

El Tiempo